La importancia de instaurar un protocolo en la empresa familiar.

Según el Instituto Nacional de Estadística dentro del tejido empresarial español, alrededor de 1,1 millones de empresas son familiares, lo que representa un 89% sobre la totalidad de las empresas del país. Además de este dato, cabe destacar que la empresa familiar crea el 67% del empleo dentro del sector privado, pero no es oro todo lo que reluce, ya que en la sucesión empresarial la supervivencia de estas empresas puede verse perjudicada.  De este 100% de empresas familiares, solo el 54% perdura cuando entra en ella la primera generación que sucede a su fundador, en su segunda generación solo sobreviven el 37% y a partir de la tercera generación solo son capaces de subsistir el 9% de las empresas.

Para evitar este problema en el proceso sucesorio, es de vital importancia recurrir a un despacho profesional especializado en protocolos familiares para planificar una sucesión de manera ordenada, evitando así los conflictos y plantear una correcta planificación fiscal para poder aprovechar las ventajas que la Ley otorga a la empresa familiar.

Otro punto muy importante dentro de la empresa familiar, como se recoge en  este  artículo de la Harvard Business Review, es la separación de la toma decisiones en la empresa familiar. Según estos autores, se deberían tener cuatro habitaciones bien diferenciadas: la de la dirección, la del consejo de administración, la de la propiedad y la de la familia. Cada una de estas habitaciones, tiene una función específica y diferenciada de las demás. Por ejemplo, en la habitación de la familia no sería apropiado hablar de la aprobación de las cuentas anuales, ya que este debería tratarse dentro de la habitación del consejo de administración.

¿Cómo sabemos si nuestra empresa es una empresa familiar?

Los requisitos para ello son los siguientes:

  • La mayoría de los derechos de votos deben estar en la familia.
  • En el caso de una Sociedad Limitada la dirección de la empresa debe estar en manos de la familia.
  • En caso de tratarse de una Sociedad Anónima que cotice en bolsa, la familia debe poseer el 25% del accionariado total.
  • La empresa debe tener intención de continuar la actividad en sus siguientes generaciones.

Una vez sabemos que nuestra empresa cumple con los requisitos anteriores necesitamos planificar una futura sucesión de la misma. Ya que, nuestra intención es la continuidad generacional de esta, es decir, que los próximos responsables de su gestión y control sean nuestros hijos, conyugues o familiares cercanos. Para ello, las primeras gestiones a realizar serían las siguientes:

  • Modificación de Estatutos Sociales.
  • Pactos parasociales (acuerdos adoptados por todos o parte de los socios de una  Sociedad, para concretar, completar o modificar sus relaciones internas y las relaciones legales o estatutarias que las rigen)
  • Testamento.

Si bien es cierto que estas gestiones pueden ser un poco complicadas, con la inclusión de unos adecuados protocolos familiares se podrá llegar a proteger a los socios familiares frente a terceros y con ello, empezar a planificar la herencia del propietario de la entidad y la sucesión de esta.

¿Qué coste fiscal supondrá la futura transmisión de la sociedad familiar?

Pues bien, se pueden llegar a dar dos tipos de transmisión/sucesión de la empresa familiar diferentes.

Por actos “intervivos”.

En este caso, podría llevare a cabo dicha transmisión mediante una compraventa o una donación (lo más habitual).

En la actualidad existen reducciones tanto en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones como en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

En el ámbito estatal se establece una reducción de la base imponible del 95% cuando se den los siguientes requisitos:

Requisitos referidos al donante:

  • Se realice en favor del cónyuge, descendiente o adoptado.
  • El donante debe tener 65 años o más o se encuentre en situación de incapacidad permanente, de gran invalidez o incapacidad absoluta.
  • Si el donante ejerciera funciones de dirección, las tiene que dejar de ejercer y de percibir remuneraciones al respecto desde la transmisión.

En cuanto al donatario:

  • Mantener lo adquirido y tener derecho a la exención en el Impuesto sobre el Patrimonio durante los diez años siguientes.

Cumpliendo dichos requisitos se obtendría una reducción del 95% en la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Además. La alteración patrimonial que supone dicha transmisión al donante estaría exenta en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Por actos “mortis causa”.

En el caso del fallecimiento del familiar que ostentaba el cargo de la empresa.

De nuevo, la ley estatal establece una reducción del 95% siempre y cuando

  • Se transmitan a cónyuges, descendientes o adoptados.
  • Periodo mínimo de mantenimiento.

En este caso, debido al fallecimiento del donante, no se devengaría ninguna alteración patrimonial en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

En el ámbito autonómico también existen numerosas reducciones e incluso exenciones, las cuales convendría consultar con un asesor especializado en materia tributaria, puesto que la casuística es compleja y diferente en cada comunidad autónoma.

¿Por qué debería instaurar un protocolo familiar en mi empresa?

Como ya se ha expuesto, las ventajas que otorgan un protocolo familiar son numerosas. Entre ellas:

  • Reducción de conflictos familiares.
  • Profesionalización de la empresa familiar.
  • Compatibilidad laboral entre empresa y familia.
  • Una gestión más sencilla y eficaz.
  • Mejorar la competitividad de la empresa familiar.
  • Mayor seguridad financiera y fiscal.

Por último, pero no menos importante, asegurar la supervivencia de la empresa a largo plazo, dándole la seguridad de continuidad entre generaciones.

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